22 de enero de 2018

También para mí

Protegí mis sueños por todos los modos a mi alcance. Los hice inalcanzables.  

19 de enero de 2018

La gran evasión

            -Que se arrime un poco más al borde de la cama y que salte de una vez.
            Al osito de peluche le temblaban las piernas.
            -Vamos, se puede saber a qué esperas –dijo una de las muñecas desde el suelo.
            -No puedo.
            Oyeron entonces que la puerta se abría. La pequeña era preciosa, en eso estaban todos de acuerdo, pero había empezado a andar hace unos días y ya había causado algunas muertes en sus filas.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

17 de enero de 2018

Herencia


Todo en aquella casa me hablaba de su ausencia y de los momentos que ya no viviríamos nunca. Paseaba entre aquellas paredes como alma en pena y no acababa de reunir el valor para entrar en el despacho y acercarme a su ordenador, a sus borradores y a esos cuentos infantiles con los que se había ganado la vida y que habían impregnado, como no podía ser de otro modo, todos nuestros días juntos.
Pasado un tiempo, procedente de aquel lugar en el que aún no me había atrevido a entrar, creí oír algunos sonidos, asomé con miedo la cabeza y descubrí, incrédulo, una especie de hada minúscula, transparente y luminosa que, acariciando los objetos que yo aún no había osado tocar, lloraba desconsoladamente.
Fue así como nos conocimos, hace unos meses ya y… ¡maldita la hora! ¿Alguien sabe cómo hacer callar a una musa y que deje de susurrarme en el oído?




(microrrelato escrito para Esta noche te cuento: seres mágicos)

15 de enero de 2018

En la playa

El horizonte se quebró y desde ese instante, desde la arena, entre impotentes y atónitos, vemos como el planeta azul ha empezado a perder el agua.

12 de enero de 2018

Pesca de altura

A primera vista aquel lugar en mitad del océano era como cualquier otro, pero el recuerdo de algunas buenas capturas hechas en esas aguas hacía que volviese cada cierto tiempo. Tiraba mi red en un movimiento envolvente y amplío y, después, dejaba que el tiempo pasase; divagaba, soñaba, me perdía en las nubes, jugaba con la espuma, hasta que subía la malla a cubierta, intentando calibrar por el peso si el esfuerzo y el tiempo estaban bien empleados, sabiendo de antemano que lo que verdaderamente vale es la calidad de la pieza, sus significados. Después, tras escoger algunos ejemplares, devolvía el resto al agua.
Y es que no hay nada más triste que un montón de palabras boqueando como peces agonizantes, más aún cuando puede que las necesites en otra ocasión, en cuanto quieras escribir otro microrrelato.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

10 de enero de 2018

La novedad

Con nuestro mecánico de confianza esto no habría ocurrido, pero quisiste probar una nueva marca de lubricante y que el catalizador te lo pusiera otro; pediste que te mirase la presión de las ruedas y el líquido de frenos, que fuesen otras manos quienes te limpiasen los inyectores y revisasen a fondo luces, bujías y guardapolvos. Todo se hizo y todo lo pagaste gustoso. Ahora tienes el valor de decirme que te has enamorado cuando… lo único que ocurre es que estás empezando a perder aceite.

8 de enero de 2018

Más que un flechazo

Como hacía siempre le mandé la foto del australiano confiando en que, más tarde, siendo nuestra relación más sólida, mi personalidad fuese la verdadera protagonista.
Pasamos días, tardes y noches absolutamente inolvidables pendientes de las pantallas de nuestros ordenadores; intercambiamos recuerdos, detalles, miedos y alegrías mientras aplazaba decirle que el hombre de la foto no era yo.
Evidentemente, cuando quedamos junto al cine, no me reconoció; pero, tras asegurarme de que no había confusión, me acerqué a ella y empecé a susurrarle al oído todos esos secretos que sólo yo podía conocer.
¿Qué le pasó por la cabeza? No lo sé. Supongo que ella y el australiano tienen un buen gancho, cada uno a su manera.

22 de diciembre de 2017

La familia Meteo

Los amigos del Sol
Es, y no exagero, una de las cosas de las que me siento más orgullosa: la colección de cuentos cortos de la familia Meteo, en la que algunos instrumentos meteorológicos hablan de su trabajo, de lo que les gusta y de cómo fue que acabaron trabajando en meteorología.
Los dibujos son increíbles, tanto que creo que las historias nacieron solas.
La colección de cuentos se dividió en seis entregas y ha estado publicándose desde el verano, a razón de una por mes, o más o menos, con la idea de estuviera completa justo en estas fechas.
Los cuentos están en formato digital y son gratis, aunque el próximo año muy posiblemente se publiquen en papel.
Podéis acceder a la colección pinchando en cualquiera de las imágenes que animan esta entrada.
Creo que es el mejor regalo que puedo haceros esta Navidad y, sinceramente, espero que os guste a vosotros y a todas las personillas que tengáis cerca.
            ¡Feliz Navidad! Nos leemos en Año Nuevo.

A cubierto o en la garita
Postdata: Aunque, ya que estoy, no puedo evitar recordarlos los cuentos (también de descarga gratuita) que están justo aquí; entre los que encontrarás “Los meteoros” y “La presión” de los que soy autora.

21 de diciembre de 2017

Meteorología para niños: juegos educativos (II)

Ya os hablé hace tiempo de los juegos educativos en los que trabajo y que pueden encontrarse en la página web de AEMET.
Si entonces os mencioné El ciclo del agua y Hablemos del clima, hoy añado Tipos de clima y La atmósfera.


18 de diciembre de 2017

Un mundo de posibilidades

Me pareció que la frase podía ser algo más, por eso la terminé con tres puntos suspensivos.   

15 de diciembre de 2017

Hermosa

Tan hermosa como siempre, pensó.
El cuerpo inerte de su mujer yacía junto a él y él, al fin, estaba en calma.
“Ya nadie retendrá tu rostro en su retina, mi amor, nadie guardará tu imagen en su memoria. ¿Recuerdas que te lo advertí?”, añadió, “te dije que sólo serías mía, tú te reíste y yo te contesté que no mentía, nunca”.

13 de diciembre de 2017

Rehabilitación


-Obedecía órdenes –ha repetido hasta la saciedad el hombre que tengo delante intentando justificar sus crímenes-. Era un soldado, sólo eso.
-Yo, en cambio, pienso que eres algo más.
Me ha mirado con curiosidad, con sorpresa incluso, y yo he hecho que vea esas fotos que conozco de memoria, le he obligado a oír las grabaciones con los gritos de la gente y los silencios.
Creo que ya está empezando a quebrarse, eso espero.
Dentro de un rato le llevaré la cena, le daré las buenas noches y le dejaré solo; le trataré como el hombre que ha sido siempre y quizás, si tiene suerte, el dolor que causó empezará a atravesarle de lado a lado. Puede que entonces comprenda que nosotros no torturamos, no ejecutamos, no eliminamos a aquellos que no comparten nuestro punto de vista; puede que entienda que los crímenes siempre hacen mella en el corazón de los hombres, sean éstos soldados o víctimas, que nada ni nadie puede justificarlos y menos aún un uniforme.  

11 de diciembre de 2017

Aprendizaje

No hemos encontramos el vídeo que necesitábamos en la biblioteca que tenemos a nuestro alcance pero, no sabríamos decir por qué, los dos pensamos que aquellas imágenes servirían.
Juntos vimos cómo el hombre rodeaba con sus brazos el instrumento, lo apoyaba con suavidad en su hombro y dejaba que las yemas de sus dedos empezasen a recorrer su superficie con una mezcla de tacto y mimo, de devoción y arrojo; algunos minutos después, cerraba los ojos y escuchaba, iniciaba con su extraña pareja algo así como un baile.
Suponíamos que no era exactamente lo mismo, pero habíamos decidido no dejarnos arrastrar por el desánimo y lo intentamos. Hoy estoy embarazada, pronto seremos tres y la humanidad no va a desaparecer, no mientras esté en nuestras manos.
Me gustaría, eso sí, encontrar algún documento gráfico que nos ilustre sobre aquello que llamaban parto.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

8 de diciembre de 2017

Doble

No fui yo quien la mató, poco importa lo que hayan grabado las cámaras. En cambio recuerdo, como si fuese ahora, que mientras la sujetaba y evitaba sus patadas, me vi venir por la calle, tan tranquilo, silbando.

7 de diciembre de 2017

Deseo correspondido

No había nada que me atrajese más que su mirada clara y limpia; ese modo en que se le enturbiaba, cuando me veía.